jueves, 18 de julio de 2013

El Surf y yo

Soy una negada para los deportes, lo reconozco, yo no nací con esa habilidad, yo nací torpe y hay que quererme igual, lo que pasa que la gente se cree que lo digo por decir, y luego pasa lo que pasa...

En mi antiguo blog ya conté mi gran experiencia con el Snowboard, que aquí la dejo por si a alguien le apetece subirse un poco el ego leyendo mis peripecias. Pero como no me doy por vencida (algún deporte se me tiene que dar bien por estadística ya) yo lo sigo intentando, esta vez paso a relatar mi experiencia con el Surf.

Desde pequeña el Surf siempre ha sido un deporte que me ha llamado la atención (me gustan los deportes con tablas sí), también intenté practicar Skimboard que ahora está bastante de moda, yo sólo adelanto que no es tan fácil como parece, que aunque lo practiquen también niños (malditos niños, por qué me fiaré siempre de ellos) los hostiones te los pegas igual. Pero bueno, hoy el tema es el surf.

El caso es que P tiene una tabla de surf de estas que se supone que son para principiantes, que no sé yo, igual es que yo aún soy un nivel más inferior a eso... 
Total que nos fuimos a la playa un día que había algo de olas. Yo como siempre estaba súper emocionada, yo me emociono en seguida con todo, también se me pasa en seguida cuando veo que soy una negada, pero soy como una niña pequeña cuando me ilusiona algo.

Desde la arena me dio unas lecciones básicas de lo que tenía que hacer una vez estuviera en el agua, todo muy bien, así que nos metemos con la tabla en el agua.

Para empezar, remar a contra corriente es una coñazo, sobre todo cuando te comes todas las olas porque la tabla (al ser de principiantes) es más gorda y no se hunde para pasar la ola por debajo. Pero lo conseguí, una vez en la zona de calma llega el momento de sentarte en la tabla a esperar una ola que te consiga arrastrar luego. 

Sentarte en la tabla... qué fácil parece, eh? ¡pues no es tan fácil! que la tabla se desequilibra y cuesta cogerle el truco, pero bueno, no tardo mucho en desbloquear el logro. Ahora sólo queda esperar un poco hasta lanzarte a una ola con suficiente potencia como para que te lleve, que es cuando empieza lo chulo del deporte.

Lo veo a lo lejos, empieza a levantarse lo que será la ola que me lleve como a una sirena... Giro la tabla, me tumbo y empiezo a remar, cojo la ola, me pongo de un salto de pie como P me había enseñado y me deslizo como una profesional... 
Ya... 
Esa es la imagen que tenía yo de mí con el surf, la realidad es que la ola me arrastra sólo un poco (por no remar lo suficiente) y yo sigo tumbada porque para nada me veo capaz de ponerme de pie de un salto con la tabla en movimiento (bueno ni parada, para qué engañarnos).

Total que al final vuelvo a remar otra vez mar adentro, porque aún no me he dado por vencida, eso llega un poco después, cuando ya llevo unos cuantos intentos, la playa empieza a llenarse de gente y yo empiezo a notar que mi sentido del ridículo comienza a llegar al límite del día... 
Pero ese momento decisivo aún no ha llegado, llega en el momento en el que decido coger una 'buena ola'. Esta vez voy decidida, remo bastante para que la ola pueda impulsarme bien, y por fin veo el momento de ponerme de pie, así que apoyo las manos con firmeza en la tabla para ponerme de pie y en ese momento se hunde el morro (¡¿pero no se suponía que al ser una tabla de principiantes no se hundía?!) así que me voy de cabeza al agua, la tabla sale por detrás de mí y al salir yo del agua desorientada me golpea en la cabeza, ahí, ahí llega el momento de ridículo máximo del día... 
Me giro por si con suerte P no me ha visto, pero ahí está, partiéndose de risa. 

Así que tiro la toalla, y decido que un golpe en la cabeza, una marca en la pierna provocada por la quilla de la tabla (que aún tengo, no puedo decir que el surf no me ha dejado marca) y mi dignidad en el fondo del mar, son suficientes para acabar el día de surf por el momento, y ya otro día iré más mentalizada. 




sábado, 6 de julio de 2013

San Fer... Interrail

1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, 7 de julio… INTERRAIL

Hace 5 años ya (cómo vuela el tiempo) estábamos mi amiga y yo nerviosas porque al día siguiente nos íbamos casi un mes por Europa, con tan sólo un billete de tren (el del Interrail), uno de avión para volver 23 días después, dos mochilones más grandes que nosotras y una ruta en nuestras cabezas dispuesta a moldearse a nuestro antojo.

Recuerdo que la noche de antes de salir yo pensaba en la cama ¿Pero dónde nos hemos metido? Que no hemos mirado ni dónde dormir, ni tenemos mapas, ni nada… muy felices nosotras, sí.

Y la verdad es que en un principio íbamos unas 8 o 10 personas, pero como siempre, cuando propones un plan así se apunta todo el mundo, y luego cuando lo llevas a cabo te quedas o tú sola, o en este caso yo con mi amiga, y es que para estas cosas somos iguales, dicho y hecho. Ya nos lo olíamos cuando te das cuenta a lo largo del año que sólo tú y ella estáis trabajando para ahorrar el dinero. Y cuando ya tienes el billete en la mano y estas reservando el de avión aún ni te lo crees. 
Llevábamos una cuenta atrás de la que no éramos conscientes hasta que marcó el 0 y nos vimos ella y yo, en la estación de trenes, despidiéndonos de nuestros padres.

Yo tenía 19 años y mis padres me decían que ni loca me iba a ir yo sola casi un mes con mi amiga en el plan que llevábamos. Pero yo lo tenía claro, y se lo dije: Si no lo hago ahora que es cuando tengo la oportunidad, que estoy trabajando para conseguir el dinero y que tengo el tiempo libre suficiente para hacerlo ¿cuándo lo voy a hacer? Y así es como convencí a mi madre, lo de mi padre ya fue asunto de ella… Y llevaba razón, porque desde que volvimos llevo en mente hacer otro, pero nunca es el momento.

Recorrimos Francia e Italia de arriba a abajo, y pasamos por la preciosa Suiza, tan bonita, tan cara y tan lluviosa... pero preciosa igualmente.

Nos pasaron muchas cosas y disfrutamos como enanas. Tal vez nos hubiera venido bien un poco más de planificación, pero la verdad es que fue nuestra aventura europea, muy a lo loco todo, que es como al final pasan las mejores cosas.

Y  es que por estas fechas siempre me pongo a recordar el Interrail, es una de las experiencias que no me cansaré de recomendar a todo el mundo. Ya lo he dicho, tengo en mente hacer otro (para cuando vuelva a tener dinero ahorrado), pero esta vez me quedo con el de una semana que 23 días de un sitio a otro mola mucho, pero es agotador, y vuelves con unas ganas de comer en casa y tumbarte en tu cama que no son ni comparables a cuando vuelves de un festival, y ya es decir...

Podría hacer una entrada interminable, porque si me pongo a leer el diario que llevábamos y apuntábamos lo que nos iba pasando igual no acabo, pero solo diré que si tenéis la oportunidad de hacerlo, lo hagáis, y si no la tenéis ¡la buscáis! Es una experiencia única, recomendable al 100%, de esas que tendría que aparecer en la lista de cualquier persona que se precie, esa lista titulada “Cosas que hacer antes de morir”.


De todos modos, aunque lo echo de menos, el martes empieza mi verano de verdad, y este año promete como hacía años que no lo hacía.


jueves, 27 de junio de 2013

Lugar de pas(e)o

Me resulta curioso que a la gente le parezca extraño ir a un aeropuerto a ver salir y llegar aviones y observar e inventar las historias de la gente: reencuentros, llegadas por trabajo, pancartas… Pero sea lo más normal ir al puerto, vale que tiene mar, pero al fin y al cabo lo que más ves son barcos.
El aeropuerto es un lugar de paso para todo el mundo, y el puerto un lugar de paseo.  

Yo de pequeña, a veces, me iba con mi padre al aeropuerto, sin maletas, sin billete, sin destino. Íbamos al aeropuerto y nos poníamos delante del ventanal a ver como salían y llegaban los aviones. Me encantaba ver el despegue, me imaginaba la vida de los que iban dentro, a dónde iban, por qué, si iban solos, si iban a encontrarse con alguien o si dejaban a alguien atrás… Me quedaba mirando las pantallas de próximos embarques y elegía en qué avión me montaría yo.

Quizás de ahí venga mi gran afición a los viajes, mi necesidad de salir de mi ciudad, por poco tiempo que sea, cada cierto tiempo, y también es probable que venga del hecho de que todos los veranos nos íbamos a algún sitio, y así llevo recorrida más de media España.

Es curioso, porque siempre que íbamos al aeropuerto era para ver los aviones, pero nunca cogíamos ninguno, nunca he montado en un avión con mi padre, pero he visto tantos despegues y aterrizajes con él…
Y aun así me pone un poco nerviosa coger aviones, el momento de pasar la maleta y todas las cosas por la cinta, el momento de quitarme las botas y pasar descalza por el detector, el momento de embarque y la tensión de no saber si me dejarán pasar mi maleta como equipaje de mano, el momento del despegue... Me encanta, pero me pongo nerviosa.

La gente pasa noches en el aeropuerto, yo también lo he tenido que hacer alguna vez, y suelen ser noches horribles buscando la postura para dormir un mínimo y a la vez cubriendo como puedes toda tu maleta con el cuerpo para que no te la roben. No me gustan esas noches, pero adoro esos amaneceres, supongo que también tiene algo que ver la compañía.


Y todo esto viene porque he leído la frase "Los aeropuertos ven más besos sinceros que las bodas", y me he acordado de esos momentos y a la vez me he dado cuenta de que la mayoría de las personas odian los aeropuertos, y yo no entiendo por qué, y luego cuando digo que iba por placer me miran extrañados ¿tan raro es?



jueves, 20 de junio de 2013

I'm back!

Aquí las hortalizas Pimiento y Tomate me han "nominado" para hacer una cosa de estas que tanto me gustan (ejem no ejem) de contestar preguntas y eso, como persona importante que soy, así que como lo prometido es deuda, a ello voy.

Dice así: Con la A...

Que nooo.
Va sobre libros, los 7 pecados capitales de la lectura, culturizaos conmigo (lo lleváis claro jaja). Empezamos.


Avaricia - cuál es tu libro más caro y el más barato.

Sí, suele ser en lo primero que pienso cuando me leo un libro ¿esto cuánto me costó? y si la respuesta es mucho hago que me guste aunque sea el libro más horrible jamás escrito.

No, ahora en serio. Si no cuento los libros de la universidad que deben estar escritos con tinta de unicornio... el más caro debió ser La sombra del viento (?).

Y los más baratos son los regalados (hay que ser sinceros), y son muchos, es uno de mis regalos favoritos (tomad nota).


Ira - ¿Con qué autor tienes una relación amor-odio?

No tengo eso ni con las personas de mi vida, con un autor que puedo desecharlo fácilmente menos. O me gusta o no me gusta, no suelo tener medias tintas en esto.


Gula - ¿Qué libro te devoras una vez tras otra?

Tengo tal lista de libros pendientes que no suelo releer ni los libros que más me gustan, porque me siento mal por no aprovechar el tiempo leyendo los que me quedan por leer y que no podré leer ni en otra vida. Pero, existe la excepción de El Principito que además se lee en un suspiro.


Pereza - ¿Qué libro no has leído por flojera?

No sé si se refiere a dejarme el libro a medias (cosa que sólo me ha pasado una vez con un libro que me obligaban a leer en el colegio en la clase de valenciano, que ni recuerdo ni quiero recordar el nombre) o a que me dé pereza empezarlo.
En el segundo caso diría Los pilares de la tierra, el motivo es que yo odio dejarme un libro a mitad, por malo que sea, y de ese libro hay quien habla maravillas y quien dice que es un bodrio, así que como no me fío, mejor no lo empiezo que no es pequeñito.


Orgullo - ¿De qué libro hablas para sonar intelectual?

Yo no gasto de eso, soy lerda por naturaleza.


Lujuria - ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos?

Mmm... me gusta identificarme un poco con ellos, pero a la vez que sean interesantes en el sentido de no saber muy bien por dónde cogerlos. Me expreso como un libro cerrado =]


Envidia - ¿Qué libro te gustaría recibir como regalo?

Esto va de mandar indirectas a saco, no? es la finalidad, ahora lo voy cogiendo (sólo me ha costado 6 preguntas), espero que esteis leyendo con papel y lápiz al lado ;)

¿Sólo puedo elegir uno? Mundo cruel... Pues diré que Trainspotting de Irvine Welsh, básicamente por el tiempo que llevo pensando que tengo que leerlo y al final siempre pongo a otros por delante.


Y ahora ha llegado el momento más esperado, tengo que nominar a otros bloggeros. Pues nomino a todo aquél que quiera hacerlo, está entretenido al final, así que ¡hacedlo todos! (dijo y nadie le hizo caso...)




miércoles, 5 de junio de 2013

Sólo espero...


"Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o, en mi caso, demasiado pronto para ser quien quieres ser. No hay límite en el tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo. No hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa. Espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo".

 - Benjamin Button -


Estoy desaparecida en combate por los exámenes, pero volveré.


lunes, 13 de mayo de 2013

Hay personas que...


Yo antes pensaba que los amigos que tenía iban a estar ahí siempre, y cuando digo siempre es SIEMPRE, toda la vida, que íbamos a ser viejecitos e íbamos a descubrir cada arruga de la cara del otro.

Un día una persona me dijo:

- Los amigos cambian. Muchos te acabaran decepcionando, y otros se irán alejando sin saber por qué. Al final los que siguen ahí, son la familia (la de sangre y no la otra).

Yo me negué en rotundo a creer algo así (que yo me crie viendo Friends, joder) para mí esas personas eran lo más importante que tenía en esos momentos, y me resultaba imposible creer que algo así pudiera pasar. Pero pasó.
Algunos vuelven a tu vida, aunque con menos intensidad, otros lo intentan, pero al final no lo consiguen, y a otros los pierdes sin más.

Y es que llega un momento en el que tu vida cambia, y los caminos que seguías junto a otras personas se separan y a muchos los vas perdiendo por el camino, aunque también es cierto, que a otros los ganas, y muy pocos se quedan. Y cuando miro atrás y me acuerdo de aquellas personas que ya no están, me vienen cantidad de recuerdos a la cabeza, y sobre todo muchísimas risas. 

Pero es verdad, la gente cambia, y yo también he cambiado, he cambiado mucho. Y sé que van a pasar muchas personas por mi vida, y también he aprendido que se acabaran quedando pocas, y que por fuerte que creas que es algo, puede que un día todo cambie, o también puede que no.

Por eso lo mejor es dejar que las cosas simplemente pasen si tienen que pasar, que jamás te niegues a hacer algo que quieres porque otros no lo crean posible, no te apoyen, o les dé rabia que tú puedas y ellos no, y aquí ya no estoy hablando de amistades, estoy hablando de lo que yo llamo personas tóxicas, que haberlas hailas.
Así que aprende a diferenciarlas… porque hay otras que son muy especiales, hay otras que tienes que tener cerca, y a veces el miedo a que te decepcionen (las experiencias pasadas es lo que tienen) las aleja de tu lado cuando deberían ir de la mano.
Que cada vez cuesta más encontrarlas, pero cuando aparecen te alegran la vida. Y yo sé qué personas especiales hay en mi vida, y aunque a veces les suelte la mano por miedo, son de las que vienen y te la vuelven a coger, y no necesitan oír un Stand by me para saber que las quieres ahí.



viernes, 10 de mayo de 2013

Tiempo libre, ese gran desconocido


Últimamente vivo entre una montaña de apuntes, libros, hojas de Word esperando a ser escritas… y café, mucho café (sin olvidar las clases y las prácticas).

Llevaré así cosa de un mes, o  más, o menos, no lo sé, no tengo ni idea, porque hace mucho que perdí la noción del tiempo.

Y así es como estamos muchos.
Estudia una carrera decían, ya verás como una vez pasen los dos primeros años el resto va rodado decían…
¡Y una mierda!

Sin duda con lo que me estoy agobiando este cuatrimestre estos preciosos años universitarios los voy a dejar de echar de menos rápido, pero muy rápido (mentira :().

No tengo tiempo para nada, ni para llorar en un rincón. Aunque la realidad más bien es:
no tengo tiempo para nada, propongamos planes todos los fines de semana, celebremos cumpleaños, que todos caigan en mayo, ahí, para joder. 
Y cuando esto no pasa mi cerebro se pone en Off porque le da la gana, porque él es así, un rebelde ¿que tiene que trabajar? pues se duerme... que se acumule la faena para la última semana, que sufra de verdad (así de sádico es él).

Y así estoy, más agobiada que Spiderman en un descampao’.

Pero la cosa no acaba ahí, ahora mi mente se está debatiendo entre si irme el año que viene a vivir a Barcelona o quedarme en Valencia (muerta del asco básicamente). Y lo tengo que decidir este mes.
Por supuesto, si no fuera por la economía me iba a Barcelona que es donde está lo que quiero hacer, aunque también me da pena alejarme de las personas que tengo aquí, pero siempre tengo presente el Quien algo quiere, algo le cuesta y sé que unos kilómetros no son tanto como para romper lo que ya tengo.

No sé, ya lo dije, no quiero echar raíces aquí tan pronto, y si no doy este paso igual es lo que acaba pasando… El problema es que tampoco depende sólo de mí el darlo o no. Y lo que más miedo me da no es irme allí, es irme y que al final no encuentre trabajo o simplemente no me llegue el dinero para seguir haciendo lo que quiero.
Pero por otra parte si me quedo ¡¿qué hago?!

Y en este debate está sumergida mi mente, cuando en realidad debería estar haciendo todo ese trabajo que llevo arrastrando.

Pero ¿qué es fácil? ... Nada que merezca la pena.