jueves, 20 de abril de 2017

Via ferrata

Llega el buen tiempo, las horas de luz son más largas y empieza a hacer días de rutas, antes de que llegue el calor abrasador.

El otro día me propusieron apuntarme a una via ferrata. Si no sabéis lo que es (como era mi caso) podéis buscarlo en el Dios Google. Yo puse en el buscador la que me habían propuesto, y la primera noticia que me salió fue la de un hombre que se había matado ahí. Pues todo bien, no?
Encima yo que soy una cagada de la vida, vi las fotos y dije hasta luego. Pero luego, yo que soy un culo inquieto, empecé a pensarlo más y dije, bueno venga ¿por qué no? que eres la persona más torpe que conoces y a lo mejor te haces un lío de cuerdas y te matas también... minucias.

Total, que después de mucha gente echándose atrás, quedamos 7 inconscientes valientes, y allá que fuimos. Primero acudimos a un sitio donde nos alquilaban el equipo (arneses, casco y guantes) y nos explicaban un poco en qué consistía la ruta. El tío nos puso un mapa delante y empezó a contarnos lo que nos íbamos a encontrar, que eran tres estrechos de via ferrata y el resto de tramos andando, y que para volver podías darte un pateo por el cortafuegos, o volvías a deshacer el recorrido, evitando algunos tramos de via ferrata que tenían un camino alternativo. Después de no sé cuánto tiempo de explicación le decimos que ya no nos acordamos de la mitad, y el tío se ríe y dice que lo teníamos que haber grabado. ¡Eso se dice antes buen hombre! que tengo antecedentes de pérdida en el monte y rescatada por la Guardia Civil. Pero bueno, yo me quedé con algo de señales verdes para ir y señales rojas para volver, y que si me acojonaba mucho con algún tramo, no hiciera el último que era el peor (eso lo tenía grabado a fuego).

Empezamos la ruta a las 10:30, y nos encontramos a un grupito más amplio que el nuestro que también iban a hacerla. En poco rato les sacamos ventaja, y yo ya me calmé un poco al pasar el primer tramo que era bastante fácil. El paisaje era muy bonito, e ibas todo el rato pegado al río, por arriba, cruzándolo por puentes tibetanos y otros tramos simplemente saltando por las rocas... eso a mí me encantó, pero una amiga lo pasó realmente mal.

Bueno, después del primer tramo superado yo ya estaba con mucha más confianza, y disfrutando del paisaje. Tras un rato andando encontramos un buen sitio para sentarnos y parar a almorzar, así que repusimos fuerzas, nos hicimos algunas fotillos y retomamos la ruta, sin encontrarnos aún con el otro grupo del principio. Cosa que nos extrañaba, ya que nuestro ritmo era muuuy relajado.

Supuestamente ahora nos dirijíamos hacia el segundo trecho de via ferrata, pero no lo teníamos muy claro, porque aunque le habíamos hecho una foto al mapa, no ayudaba mucho, y cada uno había entendido una cosa distinta de lo que el hombre nos había explicado, así que todo era un lío. Yo lo único que tenía claro es que el tercer tramo no me veía muy segura de hacerlo, y no quería arriesgarme a lo tonto, así que necesitaba saber dónde empezaba, para cogerme el camino alternativo antes de que fuera demasiado tarde.

Seguimos andando y nos encontramos con la Sabina Pinera. Muy curioso esto, en principio era una sabina, a la que con el tiempo le había empezado a crecer un pino por dentro, que había seguido creciendo y creciendo mientras la sabina seguía creciendo también, y no sabía quién de los dos acabaría matando al otro, pero por ahora, seguían los dos vivos. Así que después de este dato suponíamos que estábamos en el principio del segundo trecho. Después de ver lo que se nos presentaba delante, estuve apunto de cogerme el camino alternativo ahí, pero tras mucho razonar, seguí hacia delante. En medio de este trozo hubo un tramo en el que pensé ¿pero dónde coño te has metido? pero nada, respiré y pensé no mires abajo, pasito a pasito (maldita canción del demonio). Y poco a poco la cosa fue mejorando, y ya hasta fui capaz de parar y sonreír para una foto.

Por cierto, al principio de este trecho, mientras debatíamos si era el segundo o el tercero, nos cogió el otro grupo del principio, que creemos que se ahorraron seguir la ruta, porque nunca más los volvimos a ver.

Una vez en tierra firme de nuevo, tenía más claro que al principio que el tercer tramo no iba a estar hecho para mí, y menos sin saber con qué me iba a encontrar. Así que yo y otra amiga (que iba peor que yo la pobre) dijimos que el tercer trecho lo íbamos a hacer por el camino alternativo, que consistía en subir y bajar la montaña para encontrarnos al final con los que decidían seguir por encima del río "colgados" de las rocas.
Y allá que nos fuimos ella y yo, mano a mano y sin agua... Al final llegamos antes que ellos (como es lógico) aunque algunas señales del camino nos costó un buen rato encontrarlas -yo ya me veía perdida otra vez en el monte-. Pero encontrado el último puente tibetano, sólo nos quedó esperar a que llegara el agua, digo nuestros amigos. Y tras un buen rato, allá que aparecieron, con alguna que otra anécdota, como uno que se había liado con la línea de vida y se había quedado ahí colgando con una pierna atrapada y que no podía sacar. Pero todos llegaron.

Después de un rato descansando ellos también, decidimos que en lugar de volver por el cortafuegos (que se suponía que era un camino más largo, aunque liso), volveríamos deshaciendo la ruta, pero por los tramos "fáciles". Y tan "fáciles", en uno de ellos casi tenías que escalar por una cuerda, mientras el que iba delante te iba tirando todas las piedras que se encontraba, una de ellas casi me cae en la cara, ni el casco me hubiese salvado, sólo mi asombrosa suerte en algunas ocasiones dentro de todo lo que me pasa...

Bueno, os resumo el tramo final con que hubieron algunas caídas, algunos sustos pensando que alguno se había caído al río (habían tramos en los que no nos veíamos ya que ibas pegado a la pared mientras se curvaba), pero al final eran sólo piedras que iban resbalando.

Y después de 5 horas, llegamos al punto de partida. A una amiga le salió una reacción alérgica bastante fuerte, otros tenían raspones como heridas de guerra, yo, nadie sabe cómo, resulté ilesa. No me salió ni moradura en los golpes que me dí con algunas rocas en la rodilla... La conclusión a la que llego con todo esto es que el yoga me está haciendo una chica de hierro.

Si algún día tenéis la oportunidad de hacer una, yo lo recomiendo, siempre son experiencias que sumar. La mía era facililla y aún así tenía tramos duros, incluyendo el que evité, que aunque P me dijo que lo podría haber hecho, después de lo que me contaron estuve muy contenta con mi decisión de subirme por la montaña. Pero la verdad es que me gustó mucho hacerla.

Y si alguien ha llegado hasta aquí... ¿a que no te esperabas que hubiese acabado la ruta sin ser rescatada por los servicios de emergencia? Yo tampoco.



sábado, 1 de abril de 2017

Autoescuela (III)

Después de Autoescuela I y Autoescuela II, llega a sus pantallas Autoescuela III.

El otro día fui a examinarme del práctico de conducir.
Allá a finales de febrero me apunté para el examen, y no me dieron fecha hasta el otro día (finales de marzo). Ole Tráfico.

En principio me dieron fecha para el jueves 23, cuatro días antes me lo cambiaron al viernes 24, y dos días antes del viernes me lo cambiaron al martes 28. Por supuesto, pregunté a mis compis de examen si les había pasado lo mismo, y me dijeron que no.
De verdad que no entiendo cómo me ha resultado burocráticamente tan complicado sacarme el carnet de conducir ¿sabéis eso de "siempre puede ser peor"? pues en bucle.

Total, que yo cuando me apunté al examen ya llevaba 18 prácticas o así, y no quería pagar más prácticas, pero me daba miedo que al final se me olvidara conducir o algo (teniendo la fecha del examen un mes después), no sé si esto de conducir es como montar en bici, que no se olvida. Así que hice alguna práctica más. Luego me pasé casi tres semanas sin tocar un coche, y luego hice dos prácticas más por la zona del examen. Que por supuesto es la más chunga de mi ciudad. Porque lo fácil aquí no existe, yo me he sacado el carnet de conducir en nivel Iron Man.

Por fin llega el día del examen, yo soy la tercera en hacerlo de los que íbamos, que éramos cuatro. El 3 es un número que me da buen rollo.
Ya después de todas las veces que pensaba que iba a ir a examen y que al final no iba pues había nervios, pero muchos menos de lo esperado, así que esa parte bien. Lo único que me preocupaba realmente era pensar en qué me estaba tratando de decir el destino: no te saques el carnet, vas a matar a alguien, te vas a matar tú...
Pues contra todo pronóstico, me saqué el carnet sin muchas complicaciones en el examen. Pecas 1 - Destino 0.
El chico que iba conmigo se saltó un semáforo en rojo en una rotonda bastante grande y concurrida, y el profesor le tuvo hasta que girar el volante para que no nos matáramos. Pero eh, si moríamos ahí yo no tenía la culpa, es que ni el mundo me entiende. El peligro no era yo ¿¿por qué tantas complicaciones??


miércoles, 29 de marzo de 2017

Click

Por norma general la gente me cae bien, bien sin más (que no es algo malo). Pero es difícil pasar de ahí, conocerme más en profundidad. Puede que sea difícil congeniar conmigo, congeniar de verdad quiero decir. No sé si es que soy muy selectiva, o que ya hace años que me cansé de eso de abrirme para nada. Pero las barreras las pongo de forma inconsciente.

Pero ahí no acaba todo, si por una de aquellas llegas a saltar todos los obstáculos y acercarte un poco más, puede que un día pase algo, o vea algo en ti que no sabía, y de repente mi mente haga 'click' y ya no te pueda volver a ver igual. No digo que sea un click irreversible, aunque es bastante complicado. No sé, es como ver algo que sabes que siempre ha estado ahí pero que tú no veías, o incluso algo que ha cambiado y ha aparecido ahí de repente, donde todo estaba bien. Algo que no te gusta nada y que te crea un sentimiento hacia esa persona que no quieres tener, pero que es inevitable.

Normalmente mi mente hace click pronto, antes de cruzar todas las barreras, pero otras veces, alguien importante de verdad hace click, y estás jodido. Y la verdad es que me da un poco de rabia, es difícil de explicar y que se entienda, pero es algo automático. No es que se pierda todo, claro, pero ya nada es lo mismo.

Y luego hay veces (excepcionales) en las que el click acaba salvándose. Creo que esos clicks merecen la pena, que demuestran lo que vale la persona de verdad. Es como cuando la cagas hasta el fondo, y luego de algún modo haces lo posible por salvar la situación, y la salvas. Es como que después de eso, crees que podrás con todo. Esas son las buenas.

Lo cierto es que la palabra click representa a la perfección lo que me pasa. Ponerle todas estas palabras de más sólo lo complica. Click como cuando le dabas al Stop en el radiocasete y se paraba la música, o click como cuando le dabas al Play y sonaba de nuevo. Todo cambia con un simple click.


martes, 7 de marzo de 2017

Redescubriendo

Cuando estaba en la carrera, estudiando a los grandes, de vez en cuando pensaba en cómo sería llegar a hacer algo así.

Lo cierto es que recientemente he leído la bibliografía de Seteve Jobs -a mí Apple me da bastante igual, pero me parecía un tío interesante el hombre, y estoy intentando leer géneros nuevos-, y uau! Sabía que era un tipo raro, pero no hasta ese punto. He conocido toda su trayectoria, y la verdad es que no la imaginaba así. Dejando a un lado la parte personal y el cómo llegas a ese punto, consigues ser multimillonario a los veintitantos, tener tu propia empresa y trabajar de lo que te apasiona, y aún así ¿es la vida que deseabas? Como él mismo dice en uno de los capítulos "tú no sabes nada, no tienes ni idea de lo que es ser yo".

No sé la respuesta a esa pregunta, imagino que es sí, imagino que si a los treinta te echan de tu propia empresa, ya eres rico, y sigues luchando por seguir invirtiendo en lo que creas montándote otra empresa y más tarde volviendo a la inicial, es que te apasiona lo que haces, y quieres esa vida. Para muchos, Jobs a sus 24 años ya había tocado la cima, su vida ya había llegado a lo más alto. Aunque la parte personal fuera un tanto desastrosa, por lo visto, eso no es lo que le importa a la gente para valorar si ha merecido la pena ¿o sí?

Creo que estoy en la época más reflexiva de mi vida, en la que más voy oscilando de un pensamiento a otro. Hasta cuando era adolescente y escribía todo lo que se me pasaba por la cabeza en mis libretas, hasta esa época, está lejos de llegar a donde estoy, que no está mal, aunque todo sea un poco caótico. Me estoy redescubriendo, y aunque un día valore unas cosas y otro otras, supongo que es lo normal. Pero estoy descubriendo lo que es realmente importante.

Y es por eso que llevo un mes sin escribir aquí. Me parece que está tomando la misma dinámica en todas las entradas, así que decidí darle un respiro. Quizás vuelva contando lo mismo de siempre, quizás vuelva contando mis experiencias que podrían salir de un capítulo de Friends... Porque otra cosa no, pero tomarme a risa todo lo que me pasa siempre lo he llevado de serie.




sábado, 4 de febrero de 2017

La vida es esto

Pararse un poco, coger aire, disfrutar de las vistas...
A veces estamos tan absortos en todo lo que llevamos dentro, en la rutina diaria, en las prisas...
que se nos olvida que hay que...
Pararse un poco, coger aire, disfrutar de las vistas...
Porque la vida es "esto".

martes, 31 de enero de 2017

De reconciliaciones y esas cosas

El año pasado me pasé los tres primeros meses siendo nini. No porque así lo quisiera, claro, sino porque ni habían plazas para el máster (otro) que me tengo que sacar por narices si quiero tener una mínima posibilidad de lo mío (sin garantías de nada), ni encontraba nada en el ámbito laboral, ni de lo mío ni de lo de otros.

En abril por fin me llamaron de un trabajo, un trabajo de mierda, pero un trabajo, así que algo me subió el ánimo (lo de nini no es lo mío). Luego pasaron los meses y empecé a quemarme porque seguía buscando de lo mío, y seguía sin encontrar nada, y con el trabajo de mierda sólo libraba los domingos. Al final de año las condiciones mejoraron y ya me pude turnar sábados con mi odiosa compañera.

El caso es que ayer quedé con una amiga, y estábamos hablando del comienzo de este año, de cómo valorábamos el año pasado y bueno, llegamos las dos a la misma conclusión. Quitando el tema económico/laboral, y alguna que otra cosilla suelta, el año pasado no fue tan malo. Aunque tengamos ese recuerdo de él.
Las dos estamos en crisis, porque cuando te tiras 7 años (carrera+máster) estudiando una cosa que te encanta, y luego ves como se te cierran todas las puertas, pues cuesta centrar el foco de atención en otra cosa. Pero aún no hemos tirado la toalla, seguimos intentándolo, aunque todo sea un sacadineros, aunque a veces nos dediquemos a hacer cosas por amor al arte porque nos gusta, y no hay otro modo.

Y por eso este año nos hemos propuesto valorarnos más y valorar más el resto de cosas. Seguir intentándolo, aunque cueste, y a lo mejor hasta encontramos otros caminos. Que siempre se me olvida lo de que esto es una carrera de fondo, y a veces me canso antes. El año pasado mandé todos mis objetivos a tomar viento, y me he dado cuenta de que no sé vivir así. Así que me estoy reconciliando con lo que en el 2016 mandé a pastar, y centrando mi atención en otros focos que dejé un poco descuidados. Y lo cierto es que sienta bien.


lunes, 23 de enero de 2017

(Des)Organización

Hace ya unos meses decidí organizar un poco mi vida mis cosas, empezando por el ordenador.
Me compré un disco duro externo, y me pasé todas las películas, todas las series y todas mis fotos a ese disco.

Uno de esos días decidí seguir organizando mi vida mis cosas, y continué organizando mi habitación, mientras a la vez seguía pasando cosas al disco duro. Pues en una de esas organizaciones le di un golpe al portátil, con la mala suerte de que el disco duro que estaba encima, conectado al portátil, cayó al suelo. Y desde entonces he perdido todo lo que tenía en fotos digitales (las películas y series me dan más igual).

Dos semanas me duraron las fotos en el nuevo disco duro, las cosas de mi vida, ya sabéis. Para que luego digan que tener todo en orden merece la pena.

Al principio hasta lloré. Todas las fotos que tenía guardadas, menos las que tenía en formato físico, desaparecieron. Intenté recuperar algunas, al menos las de algunos viajes, porque P tenía parte de ellas, aún así perdí muchísimas.

A mí me gusta mucho la fotografía, y tenía ahí muchísimas fotos tanto personales como cuando me da por investigar con la cámara, cosa que desde entonces he dejado bastante de lado.

No sé, siempre he considerado a las fotos como una gran memoria. Muchos recuerdos están atrapados ahí. Y para mí tenían una importancia tremenda. Ahora me he dado cuenta de que pienso más en ellos y acudo a ellas mentalmente más que cuando las tenía en el ordenador, a salvo.

Ahora, después de tanto tiempo sin poder acudir a ellas, me he dado cuenta de que tampoco las echo tanto de menos. Ahora me he dado cuenta de que sigo disfrutando haciendo fotos, interesándome por la fotografía, pero que no tenían esa importancia tan grande que yo le daba. Que ojalá poder recuperar todas esas que tenía guardadas (que no eran pocas), pero si no puede ser me conformo con lo que he podido recuperar por otras personas.

Me he dado cuenta de que he aprendido a aceptar las cosas que pasan y no tienen más remedio. En dos días cumplo años ¿será esto hacerse mayor?


martes, 17 de enero de 2017

Autoescuela (II)

Al volver del viaje intento ponerme en contacto con la autoescuela, para ver cuál es la siguiente fecha de examen a la que me puedo presentar. La autoescuela no me coge el teléfono. Le digo a P que se pase por allí porque yo no puedo, y que me apunte él. P se pasa y me dice que está cerrada. Bueno, pienso que igual han hecho puente, me parece un poco raro, pero no le doy más vueltas.

Al lunes siguiente llamo de nuevo, y nada. Me paso por allí y cerrado. Una pareja de personas mayores me dice que si estoy ahí por la autoescuela, y tras confirmarlo, me dicen que había cerrado y que la desmantelaron ayer. Así, sin avisar, sin dejar cartel, sin nada. BOOM.

Yo ante estas situaciones de mi vida ya me parto, porque de verdad, que como dicen mis amigos, lo que no me pase a mí...
Total, que por ahora mi experiencia con la autoescuela es pagar una pasta para que no me ofrezcan el servicio que pago, y encima se piren con mi dinero sin decir ni adiós. Estupendo.

Después de llamar a muchos sitios, en uno me atienden y me dicen que han cerrado todos los centros de mi autoescuela, no me entero bien ni del motivo, pero de verdad que ya lo único que quiero es tener el maldito teórico y no perder todo mi dinero en el intento. Al final consigo hacer un trato con esta autoescuela, que no me pilla al lado de casa como la otra, pero que son más majos. A cambio de hacer las prácticas con ellos me puedo presentar al teórico sin perder todo el dinero de matricula+teórico, aunque sí que me toca pagar de nuevo las tasas de examen.
Total que la gracia de la autoescuela me hace perder 95€. Pero oye, no son trescientos, veamos la parte positiva a todo esto.

Para abreviar, el día del examen (al que tuve que ir por mi cuenta) no aparecía en las listas, tras media hora buscando entre papeles y seguir sin aparecer me dejan presentarme porque llevaba el justificante de que estaba apuntada (pues chica, para eso no me hagas perder media hora esperando). Los ordenadores se reiniciaban solos, te cambiaban las preguntas, etc. Pero eso fue lo de menos, se solucionó pasándonos al bendito papel.

Supuestamente las notas salían esa tarde. Pero no salieron ni esa tarde, ni al día siguiente... la autoescuela decía que era raro, y encima como yo no aparecía en las listas, pues más sospechoso aún.
Ahí me di cuenta de que Dios intentaba decirme que no me saque el carnet, que me voy a matar. Soy lenta, me costó una estafa, no aparecer en las listas y unos cuantos problemas más, para darme cuenta, pero aún así yo sigo ignorándolo.

Al final las notas salieron 3 días después, y por fin ya tenía el teórico sacado... Ahora decidme que aún podrían haberme pasado más cosas...

Así que ahora estoy esperando a que el profesor de la autoescuela me llame para empezar las prácticas. Cosa que ya debería haber sucedido, pero aquí sigo esperando para no tener que llamar yo. Sospecho que el profesor se ha enterado de mi historia, y ha sido más rápido que yo en eso de darse cuenta de que morir en un coche conducido por mí, no es una buena opción.


domingo, 15 de enero de 2017

Autoescuela (I)

Una "tiene ya una edad", y sigue sin carnet de coche. Lo cual no creo que sea algo que deba sorprender, pero se ve que sorprende.

Yo siempre me he movido bien con el transporte público, y no tenía por ahora la necesidad de sacarme un carnet que te da más libertad pero a la vez te vacía más el bolsillo.
Pero por cosas de la vida, ahora que puedo pagarlo, he empezado a sacarme el maldito carnet de conducir. Y a qué mala hora.

Todo empezó el día en el que me apunté a la autoescuela de mi barrio. El primer día, después de pagarlo todo, le pregunto a la chica si puedo entrar en alguna clase, para ver cómo es y tal. Me dice que sí, que puedo hacer ya tests, pero que justo ese día el profesor estaba malo. Como era el primer día no me importaba, así que me puse a hacer tests para ver de qué iba aquello.
A la semana siguiente volví de nuevo, a ver si el profesor ya estaba bien. Ni rastro del profesor. Me senté a seguir haciendo tests ya que estaba allí, y sin más.

No es que considere necesario un profesor para sacarte el teórico de conducir. Básicamente es ir haciendo tests hasta que aprendes las respuestas correctas, no hay nada que sea difícil de entender, y los truquitos los vas sacando sobre la marcha. Pero estoy pagando por un servicio que no se me está ofreciendo, y me toca un poquito la moral, porque me parece un sacadineros, pero ok. Yo sigo a lo mío haciendo ya los tests desde casa.

Llega el día en el que me quiero presentar al teórico, sin haber conocido al profesor de la autoescuela, después de haber ido unas 4 veces por allí, that's suspicious... Pero yo quiero pasar ya el trámite y tener mi teórico. Me dicen la fecha en la que me puedo presentar, pago la tasa de examen y entrego el papelito del reconocimiento médico (30€ por jugar a una maquinita y poco más) -esto del carnet empieza a ser una ruina y aún no ha llegado lo caro-, y me dicen que el día de antes me llamarán para decirme la hora del examen.

El día de antes me llaman para decirme que al final me han apuntado para el examen del lunes (sin consultarme) porque para el del viernes tráfico estaba saturado. Les digo que lunes imposible porque no estoy en España (el domingo volaba rumbo a Alemania), y tras decirme que a lo mejor tenía que volver a pagar la tasa de examen y yo negarme, me sacan de la convocatoria y quedamos en que cuando vuelva concretamos nueva fecha. Y aquí empieza la serie de catastróficas desdichas que voy a dejar para la parte II porque esto si no es eterno.

viernes, 13 de enero de 2017

Libros

Desde que aprendí a leer recuerdo mi habitación siempre llena de libros. Peluches y libros era la decoración que tenía en cada estantería. Cuando nos mudamos a mis 9 años, me empeñé en sumar más libros a cada estantería, hasta temer que las que tenía encima de la cama se rompieran por el peso y me abrieran la cabeza mientras dormía. No soy nada catastrofista yo.

En casa de mis padres siempre he tenido estanterías en el comedor, en el pasillo y en cada habitación, repletas de libros. Por una parte, estaban los de mi padre, que se dividían en dos grupos: ciencia y arte. Y por otra, los de mi madre, que eran principalmente novelas.

En mi adolescencia, casi cada fin de semana me solía comprar un libro, en eso gastaba yo mis ahorros. Pero me gustaba tanto descubrir nuevas historias...
Llegó un punto en el que no me cabían más libros en las estanterías, así que empecé a usar cajas enormes para guardar los que no podía colocar. 
Mi madre siempre me ha dicho que no compre más tazas, porque no caben ya en el armario. Pero nunca me ha dicho "no compres más libros". Y eso que siempre me han enseñado el encanto de las bibliotecas.
A ella siempre la recuerdo con un libro en la mano. En el campo, en la playa, en el sofá... menos en el coche "porque te mareas" -ya, debe ser que en los autobuses eso no pasa, porque son mi segundo lugar de lectura-. Supongo que de ahí habré sacado lo de sumergirme en otros mundos tan a menudo. Es como una necesidad, aunque curiosamente mi hermano no la ha heredado.

Tuve una temporada, en la universidad, que los dejé un poco de lado. Apenas leía cosas no relacionadas con lo que estaba estudiando, y fue raro.

Este año me he propuesto el reto de 30 libros al año (y si cae alguno más mejor que mejor). Por ahora lo estoy cumpliendo a buen ritmo. Esperad que empiece con los tochos que me gusta leer a mí, y a la mierda el reto. Pero entre eso, y que me he unido a un club de lectura, veremos qué tal.

Por otra parte, ahora que estoy independizada, noto una ausencia de libros en la casa que tengo que llenar ya. Y eso que ya hice la mudanza de unos cuantos... Pero llevo casi un año en mi nuevo hogar, y aún no tengo una estantería decente para poder hacer la mudanza de mi mayor tesoro. Puede que sea el propósito del nuevo año que primero cumpla, encontrar una estantería decente. De este mes no pasa.


sábado, 7 de enero de 2017

Mi plan B(A)

Tengo un plan B de vida (B de bonito), por si todo por lo que he trabajado estos años no funciona. Mi plan B cada día va cogiendo más forma, y va acercándose más a la posición A. O más bien el plan A va perdiendo peso.

Es una vida totalmente distinta, pero tampoco me disgusta, tiene bien ganado su puesto. Es complicado a corto plazo, pero total, estoy acostumbrada a esperar. Así que aunque sigo trabajando en el plan A, cada día dedico más tiempo a soñar con el B. Me ayuda a seguir cuando todo falla, y a veces pienso que esa es su única función, ayudarme a seguir ilusionada ¿y no es bonito eso?

Ojalá algún día conseguir mi plan A, pero ojalá el plan B.