martes, 10 de septiembre de 2013

A veces pienso que...

Algunas personas son como montar en bici.

(Y que cada uno saque sus conclusiones)


martes, 3 de septiembre de 2013

Bienvenido Septiembre

Hay mucha gente a la que le ha dado una pena tremenda que llegara septiembre, en cambio yo me alegro tanto de que haya acabado agosto...

Septiembre siempre ha sido un mes de comienzos. 
Para mí y para muchos otros tiene más sentido decir eso de ‘Feliz año nuevo’ este mes que el 1 de enero, pese a que enero es mi primer mes de vida.

Este año cambia mi rutina de vida una vez más, ya veremos si consigo llevar a cabo todo lo que tengo en mente, que no es poco, pero estar activa hace que quiera hacer más cosas aunque también se echen de menos esos ratos muertos que no valoramos en absoluto cuando los tenemos en la mayoría de las ocasiones.


Pues eso, que es momento de llenar las agendas y de ser aquello que queremos ser, que nunca es tarde si la meta es buena.

Y hoy por ser breve...

Algún día (no muy lejano) volveré a tocar la guitarra.


lunes, 26 de agosto de 2013

De películas

Cuando tenía unos 15 años, prácticamente todas las semanas iba al videoclub (sí, los videoclubs, esa especie en extinción…). Pues bien, una tarde a mi madre le apetecía ver no se qué película, así que le dije que iba yo a por ella, porque soy buena hi..y ya de paso sacaba luego la que a mí me diera la gana con la oferta 2x1 (¿interesada yo? Por favor…).

El caso es que iba yo por el camino pensando en esa lista de películas que tenía, y cuál de todas me apetecía ver aquél día, pero lo que no pensaba era en lo que me iba a encontrar aquella tarde en el videoclub.

Llegué al santo lugar y había una pareja con un niño pequeño en el carro, la dependienta y yo. Saludé y me metí entre los pasillos de películas para ver si había alguna novedad que se había escapado de mi lista.

De repente noto como la mujer del carro empieza a darme golpes en la pierna con el cochecito como para pasar, o empujarme y que cayera al suelo, en ese momento no entendía que pretendía (luego lo comprendí todo), la dejo pasar y pienso por dentro que es idiota, hasta que le miro a la cara y veo que intenta decirme algo asustada (mi nivel de empanamiento se aprecia claramente en esta historia).

En seguida oigo gritos en la zona de la caja, me giro para ver que está pasando y veo a un hombre con un casco de moto y una pistola amenazando a la cajera a la que está a punto de darle un ataque de ansiedad (y ya de paso a mí otro), justo en el momento en el que miro hacía allí el tío empieza a gritar “¡¿Qué coño estás mirando?!” y yo giro de nuevo la cabeza hacia las películas sin saber si me dice a mí o no. 

Miro a la pareja con el carro que se han puesto en una esquina donde el tío no les ve y me dicen que haga lo mismo, así que yo temblando, pasando por mi cabeza imágenes patrocinadas por las escenas más peliculeras de Hollywood, voy hacia ellos haciendo como que no me entero del percal y que sigo buscando la maldita película que quería ver mi madre, porque en mi cabeza eso era lo que me iba a salvar de que el tío loco de la pistola me cogiera como rehén.

Bueno la cosa por suerte acabó sin ningún herido, pero con la caja vacía, y yo me fui de allí sin ninguna película en las manos, pero con una buena montada en mi cabeza.


Al día siguiente, fui a clase y en cuanto vi a mi mejor amiga le dije: no te vas a creer lo que me pasó ayer en el videoclub, ella me contestó: lo atracaron mientras tú estabas dentro. WTF??? Hasta las historias más impactantes para mí eran predecibles a mis 15 años, qué triste adolescencia...

El caso es que estuve una temporada un poco acojonada cada vez que veía a un tío con un casco de moto, sobre todo si lo llevaba puesto, pero al final se me pasó la tontería... 
Y supongo que es lo que acaba pasando con todo, no? Al principio si una cosa te deja secuela (no me traumatizó esta experiencia ni mucho menos, pero la he recordado y me ha hecho pensar) el tiempo lo va atenuando, hasta que un día te levantas con otra mentalidad, y todo vuelve a ser como antes de ese momento, sólo que con más experiencias a cuestas. 
El problema no es lo que ha sucedido y que tú no podías controlar, el problema es no saber dejarlo atrás para seguir avanzando.
[Esta reflexión es para cerrarlo así bonito, en realidad lo bueno de una historia así es contarla a modo peliculero y quedar de guay, eso que mi mejor amiga no me dejó hacer, y ya para qué intentarlo, no?]


lunes, 19 de agosto de 2013

¿Sí quiero?

Llega un momento en la vida en el que empiezan a llegar a tus oídos noticias de gente cercana a ti que se casa, gente que ronda tu edad y ha decidido que es el mejor momento para dar ese paso, y bueno, lo típico a ciertas edades para la mayoría de las personas.

Yo lo veo una locura en según qué situaciones, y en otras en cambio lo veo bien y hasta comprensible.

El caso es que luego me cuentan que quieren (corrijo: la CHICA quiere) una boda de cuento de hadas, y yo no puedo evitar imaginarme a ella con 15 años y un cuaderno rosa lleno de recortes de fotos de revistas con flores y vestidos de boda que ahora tendrían que ser comprados en tiendas vintage, etc.

Y por supuesto ella tiene voz y voto en todo, el chico puede opinar, pero su opinión puede ser tenida en cuenta o no, eso lo decide la novia que para algo es su día (true story).

A veces en estas conversaciones entre chicas me siento un poco desplazada, porque pese a que vivimos en una sociedad que está cambiando su punto de vista respecto al matrimonio y la vida en pareja en general, creo que la mayoría de las mujeres sigue queriendo una boda como ya he dicho de cuento de hadas, en la que ELLA sea la protagonista (porque amigos, las bodas son para que luzca la novia no nos engañemos, o eso me dicen).

Yo, por otra parte, tengo una mentalidad completamente distinta sobre el matrimonio, que no es nada romántica, y que pocas chicas que conozco, aunque por suerte no soy la única, comparten, porque para el resto el matrimonio es el sumum del amor, o qué sé yo…

El otro día una amiga dijo que el día más feliz de su vida sería el día de su boda, y que por eso todo tendría que salir perfecto y como ella lo tiene planeado, que digo yo… ¿al marido que le jodan? Lo peor es que no es la primera vez que lo escucho…

Yo es que eso de forzar todo para que el ‘día más feliz de tu vida’ salga como lo tienes en mente, pues no lo veo, ni me lo creo.

Para mí el matrimonio es un papel más que (momento en el que le quito todo el romanticismo) te concede ciertos beneficios que no te otorga el ser pareja de hecho. Para mí casarme o no no significa sentir más o menos por la persona que pueda estar esperándome en el altar o en la playa junto a un cura o lo que sea. Para mí el matrimonio no es sinónimo de amor en absoluto, y respeto a las personas que tengan esa visión, pero para mí es un acto más que marca la sociedad y punto, un paripé más. Y sí, me han llegado a mirar mal por pensar así, pero es lo que hay.


Vamos que en realidad lo que critico no es el matrimonio en sí, que me parece muy bien cuando no se plantea como el momento más importante de tu vida ni en el que te dejas la pasta que no tienes y pagan tus padres y los de tu pareja (porque en estos tipos de boda tiene que haber pérdidas sí o sí, y más en los tiempos que corren...). Pero esa visión idealizada y peliculera del matrimonio me parece tan like 15 years old...


martes, 13 de agosto de 2013

Premio

Parece que ya ha pasado para mí la mejor parte del verano (llorad conmigo), aunque por suerte aún me quedan muchas vacaciones por delante, sin grandes planes, pero algo se hará.

Y después de esta temporada de relax (aunque realmente no he parado de hacer cosas), un poco de desconexión, un poco de Teruel, un poco de Segovia, un poco de Burgos y un poco de Asturias donde se quedó de nuevo otro pedacito de mí (cómo adoro esa tierra, es mi lugar favorito de todos los lugares, al menos de todos en los que he estado), habrá que volver a poner en activo el blog, aunque veo muchas bajas o más bien 'Cerrado por vacaciones'.

Bueno, que todo este rollo es para decir que he ganado un Oscar (ole), y quien dice Oscar dice un premio blogueril "Premio al buen seguidor" otorgado por Kassius (hacedle una visitilla que seguro que le hace ilusión ;p), así que vamos al lío.

El premio consiste en contestar a 11 preguntas y posteriormente (si quieres) crear tú otras 11 para que las contesten aquellos a los que nomines. Allá va.

Pido a la vida... 

Salud, dinero y amor (8) y risas, muchas risas.

¿Sabes quién eres? 
Diría que sí, creo que me conozco bastante bien (sólo faltaba que ni yo misma me conociera), aunque a veces me contradiga un poco y no me entienda ni yo.

¿Qué es lo que nunca harías?

Soy bastante de la opinión de "Nunca digas nunca" porque nunca se sabe... así que no sé.
Supongo que nunca comería mierda por ejemplo, pero oye, a lo mejor un día se trata de vida o muerte o secuestran a algún ser querido y sólo puedo salvarle así, porque... ¿Qué puede interesar más a una persona que verme a mí comiendo una mierda? Es algo lógico que podría pasar, no?

¿Con qué sueñas todos los días? 

Para contestar a esta pregunta tendría que haber pasado menos de un minuto desde que me he despertado, porque de normal después de ese minuto es como si no hubiera soñado, no recuerdo nada. Pero teniendo en cuenta que hoy al desayunar y tomarme el café se me ha olvidado ponerle azúcar y me ha costado descubrir en el primer sorbo por qué narices estaba tan malo pues... igual tampoco os sabría decir...

¿Sabes bailar? 

Sé hacer el idiota.

Una pesadilla que se te repita... 

Cuando era pequeña tenía 2 pesadillas que se repetían mucho, ahora que yo sepa ninguna. 
En las de cuando era peque los personajes principales eran Celula (el de la aguja en la cola de Dragon Ball, muy WTF sí) y un gigante que realmente era un muñeco cabezón de mi prima que me tenía aterrorizada. 
Así es mi mente, ya de pequeña no regaba bien.

¿Escribes? 

No. Aunque tengo algún relato corto de mis tiempos mozos.

Algo de lo que te sientas orgulloso/a... 

De ser lo que soy (aunque no sea gran cosa), de la mentalidad que he ido formando y de las personas que la han alimentado.

¿Qué animal te gustaría haber sido? 

Mmm... Un tigre no estaría mal.

Si no puedes dormir, ¿qué haces? 

Maldecir, maldecir mucho. 
Maldigo los cafés si me he tomado alguno, maldigo a la siesta si he dormido, maldigo al calor... Y lo peor de todo es que lo suelo hacer por Twitter. Pero ojo, yo nunca tengo la culpa de no poder dormirme xD

Si pudieras dar tus tres deseos a otra persona, ¿A quién sería? 

Como odio estas cosas de ¿si pudieras elegir a tu favorito quién sería? blablabla, sólo por no tener que hacerlo me los quedo yo todos y ya pido por ellos jaja
Pero me mojaré, y ahora mismo se los daría a mi madre, aunque sé que no gastaría ninguno en ella, así que le pondría la condición de que sólo puede pedir para sí misma.


Y el Premio es...



Estoy de vacaciones como ya he comentado al inicio, así que mi mente está out y me salto lo de poner preguntas nuevas.
En cuanto a lo de nominar como he estado ausente tampoco sé muy bien quien sigue estando por aquí, por tanto, que cada uno se sienta libre de llevarlo a cabo, pero estáis todos nominados muahaha.


jueves, 18 de julio de 2013

El Surf y yo

Soy una negada para los deportes, lo reconozco, yo no nací con esa habilidad, yo nací torpe y hay que quererme igual, lo que pasa que la gente se cree que lo digo por decir, y luego pasa lo que pasa...

En mi antiguo blog ya conté mi gran experiencia con el Snowboard, que aquí la dejo por si a alguien le apetece subirse un poco el ego leyendo mis peripecias. Pero como no me doy por vencida (algún deporte se me tiene que dar bien por estadística ya) yo lo sigo intentando, esta vez paso a relatar mi experiencia con el Surf.

Desde pequeña el Surf siempre ha sido un deporte que me ha llamado la atención (me gustan los deportes con tablas sí), también intenté practicar Skimboard que ahora está bastante de moda, yo sólo adelanto que no es tan fácil como parece, que aunque lo practiquen también niños (malditos niños, por qué me fiaré siempre de ellos) los hostiones te los pegas igual. Pero bueno, hoy el tema es el surf.

El caso es que P tiene una tabla de surf de estas que se supone que son para principiantes, que no sé yo, igual es que yo aún soy un nivel más inferior a eso... 
Total que nos fuimos a la playa un día que había algo de olas. Yo como siempre estaba súper emocionada, yo me emociono en seguida con todo, también se me pasa en seguida cuando veo que soy una negada, pero soy como una niña pequeña cuando me ilusiona algo.

Desde la arena me dio unas lecciones básicas de lo que tenía que hacer una vez estuviera en el agua, todo muy bien, así que nos metemos con la tabla en el agua.

Para empezar, remar a contra corriente es una coñazo, sobre todo cuando te comes todas las olas porque la tabla (al ser de principiantes) es más gorda y no se hunde para pasar la ola por debajo. Pero lo conseguí, una vez en la zona de calma llega el momento de sentarte en la tabla a esperar una ola que te consiga arrastrar luego. 

Sentarte en la tabla... qué fácil parece, eh? ¡pues no es tan fácil! que la tabla se desequilibra y cuesta cogerle el truco, pero bueno, no tardo mucho en desbloquear el logro. Ahora sólo queda esperar un poco hasta lanzarte a una ola con suficiente potencia como para que te lleve, que es cuando empieza lo chulo del deporte.

Lo veo a lo lejos, empieza a levantarse lo que será la ola que me lleve como a una sirena... Giro la tabla, me tumbo y empiezo a remar, cojo la ola, me pongo de un salto de pie como P me había enseñado y me deslizo como una profesional... 
Ya... 
Esa es la imagen que tenía yo de mí con el surf, la realidad es que la ola me arrastra sólo un poco (por no remar lo suficiente) y yo sigo tumbada porque para nada me veo capaz de ponerme de pie de un salto con la tabla en movimiento (bueno ni parada, para qué engañarnos).

Total que al final vuelvo a remar otra vez mar adentro, porque aún no me he dado por vencida, eso llega un poco después, cuando ya llevo unos cuantos intentos, la playa empieza a llenarse de gente y yo empiezo a notar que mi sentido del ridículo comienza a llegar al límite del día... 
Pero ese momento decisivo aún no ha llegado, llega en el momento en el que decido coger una 'buena ola'. Esta vez voy decidida, remo bastante para que la ola pueda impulsarme bien, y por fin veo el momento de ponerme de pie, así que apoyo las manos con firmeza en la tabla para ponerme de pie y en ese momento se hunde el morro (¡¿pero no se suponía que al ser una tabla de principiantes no se hundía?!) así que me voy de cabeza al agua, la tabla sale por detrás de mí y al salir yo del agua desorientada me golpea en la cabeza, ahí, ahí llega el momento de ridículo máximo del día... 
Me giro por si con suerte P no me ha visto, pero ahí está, partiéndose de risa. 

Así que tiro la toalla, y decido que un golpe en la cabeza, una marca en la pierna provocada por la quilla de la tabla (que aún tengo, no puedo decir que el surf no me ha dejado marca) y mi dignidad en el fondo del mar, son suficientes para acabar el día de surf por el momento, y ya otro día iré más mentalizada. 




sábado, 6 de julio de 2013

San Fer... Interrail

1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, 7 de julio… INTERRAIL

Hace 5 años ya (cómo vuela el tiempo) estábamos mi amiga y yo nerviosas porque al día siguiente nos íbamos casi un mes por Europa, con tan sólo un billete de tren (el del Interrail), uno de avión para volver 23 días después, dos mochilones más grandes que nosotras y una ruta en nuestras cabezas dispuesta a moldearse a nuestro antojo.

Recuerdo que la noche de antes de salir yo pensaba en la cama ¿Pero dónde nos hemos metido? Que no hemos mirado ni dónde dormir, ni tenemos mapas, ni nada… muy felices nosotras, sí.

Y la verdad es que en un principio íbamos unas 8 o 10 personas, pero como siempre, cuando propones un plan así se apunta todo el mundo, y luego cuando lo llevas a cabo te quedas o tú sola, o en este caso yo con mi amiga, y es que para estas cosas somos iguales, dicho y hecho. Ya nos lo olíamos cuando te das cuenta a lo largo del año que sólo tú y ella estáis trabajando para ahorrar el dinero. Y cuando ya tienes el billete en la mano y estas reservando el de avión aún ni te lo crees. 
Llevábamos una cuenta atrás de la que no éramos conscientes hasta que marcó el 0 y nos vimos ella y yo, en la estación de trenes, despidiéndonos de nuestros padres.

Yo tenía 19 años y mis padres me decían que ni loca me iba a ir yo sola casi un mes con mi amiga en el plan que llevábamos. Pero yo lo tenía claro, y se lo dije: Si no lo hago ahora que es cuando tengo la oportunidad, que estoy trabajando para conseguir el dinero y que tengo el tiempo libre suficiente para hacerlo ¿cuándo lo voy a hacer? Y así es como convencí a mi madre, lo de mi padre ya fue asunto de ella… Y llevaba razón, porque desde que volvimos llevo en mente hacer otro, pero nunca es el momento.

Recorrimos Francia e Italia de arriba a abajo, y pasamos por la preciosa Suiza, tan bonita, tan cara y tan lluviosa... pero preciosa igualmente.

Nos pasaron muchas cosas y disfrutamos como enanas. Tal vez nos hubiera venido bien un poco más de planificación, pero la verdad es que fue nuestra aventura europea, muy a lo loco todo, que es como al final pasan las mejores cosas.

Y  es que por estas fechas siempre me pongo a recordar el Interrail, es una de las experiencias que no me cansaré de recomendar a todo el mundo. Ya lo he dicho, tengo en mente hacer otro (para cuando vuelva a tener dinero ahorrado), pero esta vez me quedo con el de una semana que 23 días de un sitio a otro mola mucho, pero es agotador, y vuelves con unas ganas de comer en casa y tumbarte en tu cama que no son ni comparables a cuando vuelves de un festival, y ya es decir...

Podría hacer una entrada interminable, porque si me pongo a leer el diario que llevábamos y apuntábamos lo que nos iba pasando igual no acabo, pero solo diré que si tenéis la oportunidad de hacerlo, lo hagáis, y si no la tenéis ¡la buscáis! Es una experiencia única, recomendable al 100%, de esas que tendría que aparecer en la lista de cualquier persona que se precie, esa lista titulada “Cosas que hacer antes de morir”.


De todos modos, aunque lo echo de menos, el martes empieza mi verano de verdad, y este año promete como hacía años que no lo hacía.