Aunque parezca increíble, no voy a hablar del nuevo anuncio de Navidad de Ikea. Que me parece un gran anuncio (como casi todos los de la marca), aunque igual debería achacarlo un poco también a mi síndrome premenstrual...
Bueno, hablaré de él cuando haga el experimento con mis sobrinos, que no me creo yo que a todos los niños les nazca decir eso así de pum. Por si alguien aún no ha visto el anuncio, aquí lo dejo.
Yo vengo aquí a hablar de mi única experiencia en el Ikea.
Porque yo siempre había querido ir a esta tienda sueca. Después de escuchar todas esas historias sobre sus tartas de mierda (literalmente) y sus riquísimas albóndigas de carne de dudosa procedencia... a mí me tenían ganada, y no me creo que alguien no quisiera ir, aunque sólo fuera por probar su exótica comida.
Y bueno, la parte de muebles pues... supongo que como a casi toda mujer, a mí todo lo que sea decoración, velitas y pijotadas así... me chifla. Así que cuando abrieron el Ikea de mi ciudad, allá que fui con una amiga.
Para empezar, menos mal que fui con alguien que ya había ido, porque a mí me sueltas allí sola, y no sé ni encontrar la entrada. Si mi amiga ya había ido, y tuvimos que subir y bajar un par de veces las escaleras sólo para encontrar los carros...
Pero bueno, una vez conseguido el carro, nos andentramos en los enormes pasillos por los que tienes que pasar por narices, te guste o no. Yo iba como los caballos cuando les limitas las visión lateral -sé que adoráis mi gran capacidad de expresión-, lo visualizáis, no? yo iba a por mi silla de escritorio, y no tenía dinero para más, así que mirar para no comprar es tontería.
Adivináis dónde estaban las sillas de escritorio, verdad? Efectivamente, al final de todo el maldito Ikea, al lado de las cajas. Aunque total, iba a tener que pasar por allí aunque hubieran estado al principio, es la magia del Ikea.
Otra razón por la que menos mal que no iba sola, es que allí todo va por código. Yo no entendía nada, yo quería mi silla de escritorio, normalita, nada más. Menos mal que mi amiga se defendía en el "idioma" y encontró mi silla, o el hueco donde debería estar al menos, porque como yo soy pobre y voy a lo más barato, habían volado todas. Así que preguntamos por si tenían más en el almacén, y el amable chico me dijo que mirara en otro rincón, que igual quedaba allí alguna. Y sí, allí estaban las cuatro que quedaban. Así que después de casi abrirme la cabeza para sacar una, fuimos a la caja, que como la teníamos delante no había más pérdida.
Ya sólo por encontrar mi silla entre tanto código, y cargarla sin ayuda con lo poca cosa que soy yo, estaba orgullosa. Pero lo bueno del Ikea, es que la experiencia no acaba en la tienda, porque como luego tú en casa te conviertes en el manitas del vecindario, aún puedes seguir disfrutando.
Aquí os dejo los pasos a seguir del manitas del Ikea:
1. Abrir la caja y sacar todas las piezas.
2. Flipar al ver que una de las piezas está metida en el respaldo de la silla (a propósito quiero decir).
3. Sacar todos los tornillitos.
4. Contar los tornillitos y corroborar que no falta ninguno.
5. Mini-infarto al ver que de repente te faltan tornillos.
6. Respirar al ver que estás sentada encima de unos pocos.
7. Mirar las instrucciones y empezar a montar.
8. Cansarte.
9. Montar los reposa brazos al revés.
10. Desmontar y volver a montarlos (mientras te llamas inútil a ti misma).
11. Apretar todos los tornillos otra vez (no vaya a ser que te sientes y se desmonte la silla).
12. Probar la silla con temor (esto varía según la confianza que cada uno tenga en sí mismo).
13. Sentirte orgullosa de tu "construcción".
Y así fue como ahora puedo escribiros desde mi nueva silla, que debe tener media España.
En la próxima edición de aprende a ser un/a manitas, os contaré como arreglé mi persiana casi por arte de magia.
sábado, 13 de diciembre de 2014
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Caminante no hay camino...
Dentro
de unos meses volveré a ese punto en el que estaba hace casi dos años. En realidad
creo que no llegué a salir de él, pero bueno.
Dentro
de unos meses tendré que replantearme mi vida otra vez. Y para no pensar en
todo esto que me agobia un poco, pues me puse a leer esas libretas que tengo
repartidas por la habitación. Esas libretas que escribí hace ya muchos muchos
años, y que me hacen recordar lo perdida que estaba (más que nunca), y lo bien
que encontré el camino al final.
Así que
mejor dejar que las cosas vayan pasando, y los pasos vayan formando solos el
camino.
Por
otra parte, ya es Noviembre ¡al fin! al fin puedo escribir esto tapada con una
mantita y disfrutando de una taza caliente de café. Y no me vengáis con que el
frío es horrible, porque ya tocaba, y lo sabés. Que los amantes del calor habéis tenido 4
meses de temperaturas que rondaban los 30 grados, y los 40 también. Mi
criptonita.
Noviembre
este año viene acompañado de una escapada a las tierras alemanas, que ya las
echamos de menos. Va a ser una estancia breve, pero la vamos a exprimir al
máximo, como siempre.
De
normal suelen pasarme cosas no muy buenas este mes, pero este año me voy a
centrar en lo positivo. Así que adelante, estoy preparada.
martes, 30 de septiembre de 2014
Gotham
La noche estrellada de Van Gogh es mi cuadro
favorito. Desde que lo descubrí cuando era pequeña, siempre lo ha sido.
Pintado una primavera 100 años antes de que
yo naciera, son las vistas que tenía desde un manicomio. Unos cipreses, un
pueblo detrás y una noche llena de estrellas… Hace poco me di cuenta de que
contiene más cosas vinculadas a mí de las que creía.
El mundo está lleno de casualidades, y que
ésta sea una de mis obras de arte favoritas es una de ellas. Y sólo una persona
sabe por qué.
Puede que algún día vaya a Nueva York y lo
vea en directo, pero mientras eso se queda en asuntos pendientes, os dejo este.
Que no es la noche estrellada de Van Gogh, pero sí la noche estrellada de
Batman. Lo vi y me hizo mucha gracia, así que tenía que compartirlo.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Calor, si me quieres vete pronto
Hoy es 1 de septiembre. Lo que significa que todo eso que he ido postergando durante este verano, que no es poco, tengo que dejar de postergarlo y ponerme a ello. (¿Quién nos mandaría a veces ser responsables?)
Así que he empezado la mañana limpiando a fondo la habitación y luego me he puesto a leer cosas del TFM. Y no sé cómo, he acabado leyendo cosas de física cuántica y viendo vídeos sobre ello por Youtube. Sí, habéis leído bien, me podéis llamar friki. Si invirtiera más mi tiempo en cosas así en lugar de ver vídeos de gatos y gente haciendo un FAIL con el #IceBucketChallenge dominaría el mundo.
Siempre se me ha dado mal la física, pero siempre me ha interesado un montón, en serio, me quedo embobada escuchando a gente que sabe de esto. Soy incapaz de explicar cualquier cosa sobre ello, aunque en mi cabeza todo tenga su sentido y llegue a entender ciertas cosas, no consigo transmitirlas. Y así de bien me fue con ella en Bachiller jaja.
Bueno, esto me pasa con la física y con muchas otras cosas, soy un desastre para explicarme, y siempre acabo con la mítica frase "yo me entiendo". Es algo en lo que tengo que trabajar.
Pero bueno, yo venía aquí a hablar de mi libro, digo de septiembre. Septiembre, el mes de los comienzos. Mira que me gusta poco agosto, pero que poquito te echaba de menos este año septiembre. Yo con que no haga casi 40 grados me conformo, y ni eso me traes :(
Pues eso, que a volver a ser seres productivos, que ya toca. Y ya que en este verano no he hecho todo eso que tenía en mente porque he hecho otras cosas mucho mejores que seguro que en alguna entrada contaré, pues habrá que ponerse manos a la obra.
Y Ed Sheeran como banda sonora de este verano. Que no lo conocía y ha sido un gran descubrimiento para mí. Y sí, había visto el Hobbit, soy así de inculta que no me fijo ni en la BSO.
Así que he empezado la mañana limpiando a fondo la habitación y luego me he puesto a leer cosas del TFM. Y no sé cómo, he acabado leyendo cosas de física cuántica y viendo vídeos sobre ello por Youtube. Sí, habéis leído bien, me podéis llamar friki. Si invirtiera más mi tiempo en cosas así en lugar de ver vídeos de gatos y gente haciendo un FAIL con el #IceBucketChallenge dominaría el mundo.
Siempre se me ha dado mal la física, pero siempre me ha interesado un montón, en serio, me quedo embobada escuchando a gente que sabe de esto. Soy incapaz de explicar cualquier cosa sobre ello, aunque en mi cabeza todo tenga su sentido y llegue a entender ciertas cosas, no consigo transmitirlas. Y así de bien me fue con ella en Bachiller jaja.
Bueno, esto me pasa con la física y con muchas otras cosas, soy un desastre para explicarme, y siempre acabo con la mítica frase "yo me entiendo". Es algo en lo que tengo que trabajar.
Pero bueno, yo venía aquí a hablar de mi libro, digo de septiembre. Septiembre, el mes de los comienzos. Mira que me gusta poco agosto, pero que poquito te echaba de menos este año septiembre. Yo con que no haga casi 40 grados me conformo, y ni eso me traes :(
Pues eso, que a volver a ser seres productivos, que ya toca. Y ya que en este verano no he hecho todo eso que tenía en mente porque he hecho otras cosas mucho mejores que seguro que en alguna entrada contaré, pues habrá que ponerse manos a la obra.
Y Ed Sheeran como banda sonora de este verano. Que no lo conocía y ha sido un gran descubrimiento para mí. Y sí, había visto el Hobbit, soy así de inculta que no me fijo ni en la BSO.
martes, 12 de agosto de 2014
¡Oh Capitán, mi Capitán!
“Pensé en lo que me dijiste el otro día, sobre mis pinturas.
Me pasé casi toda la noche pensando y se me ocurrió una idea. Luego caí en un sueño plácido, y no volví a pensar en ti.
¿Sabes qué se me ocurrió?
Que eres un crío y que en realidad no tienes la menor idea de lo que hablas.
Es normal, nunca saliste de Boston.
Si te pregunto sobre arte seguramente me darás detalles de todos los libros de arte jamás escritos. Miguel Ángel. Lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual… lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme como huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo... No lo has visto.
Si te pregunto por las mujeres, supongo que me harás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos. Pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad.
Eres duro.
Si te pregunto por la guerra, probablemente citarás algo de Shakespeare “De nuevo en la brecha amigos míos“. Pero no has estado en ninguna.
Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos, esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro.
Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto.
Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo para siempre. Y pasar por todo. Pasar por el cáncer.
No sabes lo que es dormir en un hospital dos meses, sosteniendo su mano, porque los médicos pueden ver en tus ojos que el término horario de visitas no va contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo.
Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo.
Eres un genio Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior.
En cambio, presumes de saberlo todo sobre mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a bajo.
Eres huérfano, ¿verdad?.
¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te has sentido, quién eres... porque he leído Oliver Twist?, ¿Un libro basta para definirte?.
Personalmente, eso me importa una mierda porque no puedo aprender nada de ti ni saber nada de ti de un maldito libro.
Pero si quieres hablar de ti, de quién eres, estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo, tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes.
Tú mueves, chaval.”
Hoy me he enterado de la muerte de uno de mis actores favoritos. Tantas comedias en su vida y al final la depresión ganó la partida.
Nunca hago cosas de estas, pero en este caso me ha tocado la fibra sensible, quizás porque es uno de esos actores que me ha acompañado desde mi infancia.
Justo el domingo me bajé "El club de los poetas muertos", para volverla a ver por no se cuanta vez ya. Creo que haré un maratón de sus películas y empezaré por esa.
Me pasé casi toda la noche pensando y se me ocurrió una idea. Luego caí en un sueño plácido, y no volví a pensar en ti.
¿Sabes qué se me ocurrió?
Que eres un crío y que en realidad no tienes la menor idea de lo que hablas.
Es normal, nunca saliste de Boston.
Si te pregunto sobre arte seguramente me darás detalles de todos los libros de arte jamás escritos. Miguel Ángel. Lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual… lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme como huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo... No lo has visto.
Si te pregunto por las mujeres, supongo que me harás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos. Pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad.
Eres duro.
Si te pregunto por la guerra, probablemente citarás algo de Shakespeare “De nuevo en la brecha amigos míos“. Pero no has estado en ninguna.
Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos, esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro.
Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto.
Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo para siempre. Y pasar por todo. Pasar por el cáncer.
No sabes lo que es dormir en un hospital dos meses, sosteniendo su mano, porque los médicos pueden ver en tus ojos que el término horario de visitas no va contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo.
Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo.
Eres un genio Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior.
En cambio, presumes de saberlo todo sobre mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a bajo.
Eres huérfano, ¿verdad?.
¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te has sentido, quién eres... porque he leído Oliver Twist?, ¿Un libro basta para definirte?.
Personalmente, eso me importa una mierda porque no puedo aprender nada de ti ni saber nada de ti de un maldito libro.
Pero si quieres hablar de ti, de quién eres, estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo, tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes.
Tú mueves, chaval.”
Hoy me he enterado de la muerte de uno de mis actores favoritos. Tantas comedias en su vida y al final la depresión ganó la partida.
Nunca hago cosas de estas, pero en este caso me ha tocado la fibra sensible, quizás porque es uno de esos actores que me ha acompañado desde mi infancia.
Justo el domingo me bajé "El club de los poetas muertos", para volverla a ver por no se cuanta vez ya. Creo que haré un maratón de sus películas y empezaré por esa.
Adiós Capitán.
martes, 29 de julio de 2014
La vida es inestabilidad. Nos empeñamos en lo contrario, en que todo tenga un equilibrio, pero lo natural no es del todo así.
Y habrá momentos en los que todo se desmorone y tengamos que reconstruir las cosas de nuevo, y otros en los que simplemente habrá que seguir la estructura de lo que ya estamos construyendo. Habrán edificios que permanezcan y otros que no. Y habrá gente a la que conocerás en momentos indicados, aunque se trate más de conocer a la gente indicada.
Todo esto sin olvidar que también se puede vivir sin edificios, claro, y hay momentos de la vida en los que lo preferimos así. Y creo que ahora estoy en uno de esos, sólo quiero verde y mar y dejar las construcciones para septiembre. Y que por favor, por favor, me lleven lejos de este calor infernal.
PD: Y si no entendéis nada, es normal.
jueves, 26 de junio de 2014
Y ya está
El modo en el que elegimos vernos, limita quienes podríamos llegar a ser. Porque somos mucho más capaces de lo que imaginamos. Porque todos podemos hacer cosas que nunca hemos hecho antes. Porque a veces podemos sorprendernos incluso a nosotros mismos.
Es todo lo que necesitamos.
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